
De origen glacial, está surcado por el Torrente Lys, que antiguamente era llamado Ellex.
Gressoney Saint Jean (1385 mts. de altitud) fue meta turística importante ya al inicio del siglo XX, tanto que en 1894 la reina Margarita se hizo constuir el Castillo Saboya.
Es célebre por el mantenimiento de tradiciones, costumbres e idioma; está caracterizado por su sugestivo centro histórico, que recalca la arquitectura de los pueblos Walser y es apreciado también por los paseos y por los ricos trazados para el esquí de fondo.
La iglesia, del siglo XVI, la Villa Margarita, el Museo de la Fauna Alpina, con una rica colección de trofeos y de armas, la casas estilo liberty, el parque del lago Gover estimulan amablemente al visitante.
Por su parte, Gressoney la Trinitè (1644 mts. de altitud) es el pueblo más alto del Valle del Lys.
A los pies del Monte Rosa, es una renombrada estación alpina, por los deportes invernales y por las excursiones del grupo del Monte Rosa.
En cualquier lugar se pueden encontrar personas que hablan la lengua original y admirar las típicas construcciones Walser (nombre originario de la población local), los stadel, estructuras en piedra y madera que se apoyan en cortas columnas en forma de seta.
Los pueblos, dispersados por las laderas, conservan su eglesia con el campanario típico y testimonian la antigua historia de este pequeño y grande valle alpino.
